El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a hacer lo que mejor sabe: escalar tensiones con declaraciones difíciles de matizar. Esta vez, el turno fue para la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a quien calificó directamente como “inaceptable”.
Todo comenzó después de que Meloni criticara los comentarios de Trump contra el papa León XIV, considerándolos precisamente eso: inaceptables. La respuesta del mandatario estadounidense no se hizo esperar, aunque sí sorprendió por su tono.
“Es ella la que es inaceptable”, dijo Trump en una breve entrevista telefónica con el diario Corriere della Sera, dejando claro que la diplomacia no era la prioridad del momento.
Pero la declaración no se quedó ahí. Trump acusó a Meloni de ignorar la amenaza nuclear de Irán, sugiriendo —sin matices— que el país podría “volar por los aires a Italia en dos minutos”. Una afirmación tan alarmante como difícil de sostener, pero consistente con el estilo retórico del presidente.
En el mismo tono, el mandatario arremetió nuevamente contra el pontífice, asegurando que:
“No entiende” los conflictos bélicos y que “no debería hablar de guerra”.
La crítica no solo apunta al líder de la Iglesia católica, sino que abre otro frente innecesario en un escenario internacional ya de por sí tenso.
La entrevista, de apenas seis minutos, fue suficiente para que Trump también cuestionara la supuesta inacción de Italia frente a la crisis en Medio Oriente, acusando a Meloni de esperar que Estados Unidos “haga el trabajo por ella”.
Por si quedaban dudas sobre el estado de la relación bilateral, Trump aseguró que no habla con la mandataria italiana “desde hace mucho tiempo” y remató con una frase que mezcla diagnóstico político y sentencia: “Italia no será el mismo país”.
El presidente también aprovechó para extender su crítica a Europa en general, señalando que “se está destruyendo a sí misma desde el interior”, particularmente por sus políticas energéticas y migratorias. Según Trump, el continente paga los costos energéticos más altos del mundo… mientras, paradójicamente, depende de Estados Unidos para mantener abiertas rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
En ese contexto, reveló haber solicitado a Italia el envío de dragaminas, sin éxito. La conclusión, fiel a su estilo, fue contundente: la OTAN es, en sus palabras, “un tigre de papel”.
Más allá del tono —que oscila entre lo incendiario y lo imprudente—, las declaraciones de Trump vuelven a poner sobre la mesa un problema recurrente: cuando la retórica política se impone sobre la diplomacia, las consecuencias rara vez se quedan solo en las palabras.