La Dirección de la Escuela de Cine Comunitario y Fotografía Pohualizcalli respondió a los señalamientos difundidos en redes sociales por una excolaboradora. La institución explicó los motivos institucionales por los cuales la profesora no forma parte del cuerpo docente para el cuatrimestre 2026-II.
Aclaración sobre la planta docente
La decisión responde a una revisión interna tras detectar conductas graves que afectaron la seguridad de la comunidad escolar. Durante el periodo 2026-I, la excolaboradora agredió a dos estudiantes del taller “Actuación para no actores”.
Las agresiones pusieron en grave riesgo la estabilidad emocional de ambos alumnos. Los afectados sufrieron crisis nerviosas, ideas suicidas, aislamiento y la ruptura de sus actividades cotidianas.
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Patrón de conductas irregulares
Las denuncias motivaron una revisión integral de la trayectoria de la profesora. Las autoridades escolares detectaron un patrón de conductas similares durante los talleres impartidos en 2025.
El expediente documenta trato inadecuado, aplicación de reglas no autorizadas, exclusión de alumnos y actos de intimidación. La dirección presentó los testimonios formales ante la Secretaría de Cultura y la Secretaría del Bienestar de la Ciudad de México.
Rechazo a acusaciones de acoso
La institución rechazó tajantemente las acusaciones sobre supuesta discriminación, acoso laboral y violencia de género. La dirección aclaró que el conflicto laboral derivó de una ruptura unilateral de la comunicación por parte de la excolaboradora.
La profesora rechazó la autoridad directiva y modificó sus medios de contacto por voluntad propia. La escuela puntualizó que las medidas disciplinarias respondieron estrictamente a las acciones violentas de la docente y no a su condición de género.
Compromiso con espacios seguros
La comunidad de Pohualizcalli reafirmó su compromiso con los valores de las UTOPIAS. La dirección garantizó que mantendrá a la escuela como un espacio seguro, inclusivo y libre de violencia.
En casi seis años de operación, los proyectos comunitarios transformaron la vida de cientos de personas. Jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad encontraron en el arte una alternativa de desarrollo y un espacio para ejercer su derecho a crear.

