Cinema Queer México llega a su novena edición consolidado como una plataforma fundamental para colocar las experiencias, los afectos y las identidades de la comunidad LGBTQ+ en el centro de la pantalla grande. La celebración cinematográfica trazó una ruta que iniciará en diversas sedes de Michoacán del 24 al 27 de septiembre, continuará en la Ciudad de México del 1 al 7 de octubre, y culminará a nivel nacional de manera virtual en Nuestro Cine MX los días 8 y 9 de octubre.
Cinema Queer México 2026: Una inauguración nórdica y una identidad en mutación
El respaldo institucional y el financiamiento
Michoacán: descentralización y resistencia local
El festival iluminará pantallas en Morelia, Pátzcuaro, Zamora, Paracho y Jiquilpan. La organización decidió arrancar su ruta en este estado apostando por descentralizar la oferta cultural, un esfuerzo que se hizo posible gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura de Michoacán (SECUM), que se sumó a los fondos obtenidos en la capital. Lourdes Gil reconoció este compromiso: “nos parecía muy importante después de cinco años de ir a Michoacán, y que ha sido un estado en el que nos ha ido tan bien, el poder empezar allá”. Para celebrar este territorio, la curaduría dedicó el programa “Resistencias de Michoacán”, del cual sobresalen:
- 124 años después, de Diana Mendez (México).
- Maliblue, de Edson Contreras Ornelas (México).
- Alergia de rosas, de Jesús Alcántar (México)
Miradas desde Suecia y diversas experiencias queer
Para contrastar la realidad nacional con las vivencias europeas, se presenta el bloque “Historias desde Suecia”. Esta sección reúne perspectivas nórdicas que detonan nuevas preguntas sobre la construcción de las identidades. De este diálogo generacional destacan:
- Syster min, de André Vaara (Suecia).
- Nikita forever, de Victor Lindgren y Nikita Rissanen (Suecia).
- KitKatClub: Kinks of Berlin, de Philipp Fussenegger (Alemania).
El cine nacional y las experiencias trans
La selección demuestra la madurez de los creadores mexicanos, con un énfasis en humanizar las vivencias trans. Lourdes Gil abordó la necesidad de centrar estas narrativas: “en los últimos años hemos hecho un énfasis muy importante en las identidades trans, en las experiencias trans. Entonces, este año para nosotras también eso sigue siendo parte de los temas a los que les queremos dar más relevancia y más importancia”.
- El círculo de los mentirosos, de Nancy Cruz Orozco (México).
- Yo tengo dos papás, de Edgar Reyes (México).
- Volar y otros deseos, de Verónica Marín Cienfuegos (México).
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Reapropiación del cuerpo
El programa “Reapropiación del cuerpo” presenta a personas que abandonan el mandato de la masculinidad y las imposiciones violentas sobre su físico para explorar la libertad desde el arte drag y la complicidad comunitaria. De este apartado emergen relatos como:
- Yes, Papásolini!, de Diego Alba (México).
- Salón rojo, de Orlando Karín (México).
- Glamourosa, de Maximus Diazi (México).
Identidades fluidas: Flores sin nombres
El programa “Flores sin nombres” está dedicado a identidades que fluyen fuera del binarismo y no necesitan encasillarse para existir en plenitud. Magaly Olivera, coordinadora de programación editorial, señaló que esta curaduría se distancia del cine trágico, enfocándose “sobre la diversión, sobre sentirse bien con quién eres”. Esta visión cobra vida a través de tres obras estelares:
Alex, de Natalia Bermúdez (México). Sigue el viaje de una persona no binarie que se embaraza y, tras un doloroso desencuentro con su pareja, decide recurrir a los saberes de su tía Salome, una médica tradicional, para lograr interrumpirlo. Durante este proceso íntimo y físico, se reencuentra con un viejo amor que desata un complejo triángulo amoroso.
Genealogías disidentes y la familia
Este bloque explora los arduos, pero también reconfortantes caminos que se recorren al enunciarse queer en los núcleos familiares. Magaly Olivera reflexionó: “no siempre nos animamos a ser quienes somos dentro del núcleo familiar, es siempre algo que nos intimida más”. Para abordar esta intimidad, la curaduría eligió relatos que miran al interior de las casas, de los cuales resaltan:
En campo minado, de Jonathan Anson (México). Expone la vida de Daniel, un joven que queda marcado de por vida por el rechazo absoluto de su familia y su entorno social tras descubrirse su homosexualidad. Ante este abandono, el protagonista se sumerge en una espiral tóxica de relaciones codependientes donde el amor y la autodestrucción se confunden constantemente.
Acuitzeramo, de Miguel Angel Caballero (México, Estados Unidos). Desentraña un pasado oculto cuando Salvador, un hombre gay de la tercera edad, pierde a su compañero tras 15 años de relación. Triste y desesperado, decide contactar a Anthony, el hijo biológico de su difunta pareja. Reunidos en el funeral, exponen grandes secretos familiares que pondrán a prueba sus identidades.
- Lo que queda del mar, de Camila Adaro Liloff (Argentina).
- La raíz, de Isa Sáez Pérez (España).
- Limpio, más que agua de abril, de Chucho E. Quintero (México).
Posporno: placeres entre Chile y México
Una innovación de esta edición es la jornada posporno, organizada junto a la muestra chilena Excéntrico. Magaly Olivera explicó que el objetivo fue buscar narrativas eróticas que “cuestionen las hegemonías de representación que tiene la pornografía más comercial”, priorizando historias que reivindican a los cuerpos excluidos. En este cruce transfronterizo donde el placer conspira contra el orden sexual establecido, la sección arranca con dos obras:
Guacamole, de Carmina (Francia, México). Lina y Carmina se encuentran en Berlín con la intención de preparar guacamole para la cena. Mientras pican los ingredientes y comienzan a recordar anécdotas compartidas de su México natal, la intimidad de sus historias las une aún más, provocando que el picante del chile empiece a hacerlas sentir muy excitadas y conectadas.
Capucha caída, de Cris Gómez (Chile). El encapuchado urbano funcionó como un poderoso ícono de protección y deseo sexual durante el estallido social de las protestas en Chile en 2019. Este cortometraje lo observa de manera estética enfrentando la soledad y la decadencia tras la pandemia y los cambios políticos, reflexionando crudamente sobre lo efímero de los símbolos callejeros.
- Estrellarse, de Amadalia Liberté (Chile).
- Zinecalzón: siete crónicas del puterío, de Zinecalzón (México).
- Quisiera hacer de ti, de Jen Córdova (México).
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Sáfica, pero no para ti
El festival presenta programas dedicados a desarmar la hipersexualización lésbica producida por la industria para el consumo de hombres heterosexuales. Magaly Olivera evidenció que, aunque las lesbianas ocupan el segundo lugar a nivel mundial en las búsquedas de pornografía, estas representaciones perpetúan la mirada masculina. Para confrontar esto, “Sáfica, pero no para ti” se compone de cortometrajes que reivindican el deseo sáfico lejos del patriarcado:
La paja en el ojo ajeno, de Mafa HA (México). Se trata de un ágil cortometraje construido con metraje encontrado (found-footage) que aborda el trabajo sexual desde dos perspectivas contrastantes: la moral impuesta y el deseo personal. Usando el juego y el humor, la obra cuestiona posturas esencialistas, derrumba falsas expectativas y reivindica la total autonomía del cuerpo femenino.
Correrse no es mearse, de Don Anahí (México). A través de un formato documental directo y combativo, este trabajo pretende desmitificar y derrumbar de forma definitiva diversas ideologías impuestas, falsas y no justificadas por la sociedad patriarcal respecto a las verdaderas formas en que se experimenta y se estimula el placer en el cuerpo femenino.
- ¡Muerte al cuerpo!, de Amanda Lara (México).
- La mujer como imagen, el hombre como portador de la mirada, de Carlos Velandia (Colombia).
- Palpitación nocturna, de Nuria González Pimentel (México).
Adiós a Lesbos
En diálogo con esta reapropiación, “Adiós a Lesbos” ofrece una mirada a las lesbiandades fuera de foco. A través de biografías disidentes, esta sección desarma los mandatos del identitarismo para invitar a goces múltiples y húmedos. Dentro de esta irreverencia, destacan historias que exploran el deseo sin censura:
A Quick Fix (Reparación rápida), de April Flores Films, Colorblock Films y Manon Praline (Alemania). La lavadora de April Flores se descompone repentinamente, pero cuando la seductora fontanera lesbiana Manon Praline llega para arreglarla, April revela sus verdaderas intenciones. Pronto, Manon se desliza dentro de la bata de terciopelo de April para desatar una comedia para adultos que se burla abiertamente de los clichés del género.
Bad Witch (Bruja mala), de Alt Shift (Inglaterra). Kali es aprendiz de bruja y, sin lugar a dudas, la peor estudiante de magia de su clase, pero compensa su absoluta falta de habilidad con muchísimo entusiasmo. Cuando conoce a Julia, intenta ocultar su torpeza lanzando hechizos, lo que desata una desastrosa historia de magia, lujuria y sexo apasionado.
El programa invita a la libertad creativa con las cintas:
- Mieles a Oxum, de Fer Zendejas y Lx Santx Rebelde (México).
- Qué hacer con un útero, de Fer Guaglianone y Ale paiva (Argentina).
- Interior Geometries, de Four Chambers (Inglaterra).
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Clausura y la ventana virtual Nuestro Cine MX
Tras recorrer la Ciudad de México, la fiesta bajará el telón presencial el miércoles 7 de octubre en el Cine Tonalá. Como el evento principal de la noche destaca una obra sobre el amor juvenil:
Girls Like Girls, de Hayley Kiyoko (Estados Unidos). Tras la dolorosa muerte de su madre, Coley, de 17 años, se muda a Oregon para vivir con su padre. En este nuevo comienzo conoce a Sonya, y la atracción entre ambas crece hasta convertirse en un romance profundo. Entre dudas, sentimientos ocultos y el acoso de un novio posesivo, ambas deberán encontrar un valor enorme para aceptarse a sí mismas. Esta película marca el debut de la cantante y actriz estadounidense como realizadora.
Para que nadie se quede fuera, los días 8 y 9 de octubre el evento activará su presencia nacional gratuita a través de Nuestro Cine MX (IMCINE). De esta ventana digital resaltan dos producciones estelares que documentan la resistencia y la memoria:
Mi tía Peque, de Claudia Loredo (México). A través de los recuerdos íntimos de sus familiares directos, la directora reconstruye la historia de la escritora y guionista Josefina Vicens, a quien llamaban con cariño “Peque”. Su trabajo y activismo dejaron un inmenso legado que contribuyó de forma invaluable a construir la industria cinematográfica y literaria del país.
Otoño, de Luis Pacheco (México, Reino Unido). Adán, un adolescente de 16 años, es encerrado por su propia madre en un violento centro de conversión para obligarlo a ser heterosexual. Devorado por sus pesadillas y recuerdos, el joven lucha incesantemente contra la culpa y la tentación mientras escribe una dolorosa carta para despedirse de ella e intentar salvarse a sí mismo.
- Ansia, de Kat Aranch (México).
- En algún lugar dentro de mí, de Andoeni Padilla (México).
- Verano, de Rafael Ruiz Espejo (México).
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