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La bandera rojinegra volverá a ondear en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). En un escenario marcado por la frustración y tras semanas de ríspidas mesas de diálogo, la base trabajadora del SUTUACM decidió en su Segunda Asamblea General Extraordinaria irse a la huelga a partir del primer minuto del próximo 1 de marzo.
El quiebre: Una oferta que no cierra el abismo salarial
El punto de inflexión que definió la votación fue la última propuesta entregada personalmente por el Rector, el Mtro. Juan Carlos Aguilar, durante la mesa de negociación del 25 de febrero. La Rectoría hizo lo que calificó como un “esfuerzo extraordinario” al elevar su oferta inicial del 2.2% a un 3.7% de incremento directo al salario..
El SUTUACM argumenta que los trabajadores arrastran una pérdida acumulada de su poder adquisitivo superior al 8% en los últimos años. Su exigencia original del 13% buscaba resarcir este déficit histórico. Aceptar un 3.7%, señalaron, es consolidar una política de empobrecimiento sistemático frente a la inflación real de la Ciudad de México.
El desmantelamiento silencioso: Las violaciones al contrato
Pero la huelga no es solo por el salario; es una protesta contra lo que el sindicato califica como violaciones sistemáticas a su Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). La asamblea votó en contra de las “soluciones” de la administración a problemáticas graves:
- Privatización silenciosa (Outsourcing): La contratación de personal externo bajo la figura de “servicios profesionales” para realizar labores operativas (como choferes o personal de seguros), desplazando la materia de trabajo de la base sindical y bloqueando el crecimiento profesional de los trabajadores.
- Plazas fantasma y sobrecarga: El congelamiento de más de 200 vacantes. La administración argumenta que muchas de ellas no tienen presupuesto asignado (solo reconocen 1,713 viables para este año), lo que en los hechos obliga al personal activo a absorber cargas de trabajo insostenibles.
- El impago del esfuerzo: La indignación creció con los testimonios de trabajadores a quienes se les adeudan horas extras laboradas por instrucciones de sus jefes, bajo el escudo burocrático de que “no se hicieron los procedimientos de autorización presupuestal adecuados”.
La defensa del proyecto universitario
Para el SUTUACM, la huelga es un acto de congruencia ética. En sus comunicados dirigidos a la comunidad uacmita, han enfatizado que la UACM “nació de la lucha social” y que defender los derechos laborales es “defender el espíritu fundacional” de la institución.
Los trabajadores sostienen que no existe una contradicción entre buscar mejoras salariales y el compromiso académico. Por el contrario, argumentan que una universidad dedicada a formar conciencia social y pensamiento humanista no puede operar bajo la precarización y el incumplimiento de los derechos de quienes abren las puertas de los planteles todos los días.
Organización a contrarreloj
Tras la asamblea general, la maquinaria del paro se ha puesto en marcha. Los comités de huelga han comenzado a convocar asambleas locales de emergencia. El objetivo: organizar las comisiones, guardias y acciones de resistencia necesarias para sostener las banderas rojinegras.
A unas horas de que venza el plazo legal, la UACM se prepara para el silencio en sus aulas, a la espera de que el conflicto laboral encuentre una solución que concilie la viabilidad financiera con la dignidad de sus trabajadores.